IMPORTANCIA DE LAS TRAMPAS DE LUZ UV PARA EL CONTROL DE INSECTOS VOLADORES

Las trampas de luz UV dentro de la amplia variedad de productos que se ofrecen como soluciones para el control de plagas en la industria alimentaria tienen vital importancia, considerando las estrictas normas de inocuidad y buenas prácticas de manufactura que imitan significativamente el uso de plaguicidas, en atención al riesgo de contaminación de los alimentos que se elaboran.

Es así que hoy en día estos equipos son esenciales en los programas de Manejo Integrado de Plagas Urbanas (que buscan combinar varias estrategias generando interacción y sinergismo entre ellas) toda vez que constituyen métodos físicos que no contienen tóxicos ni agentes peligrosos que pudiesen contaminar algún proceso productivo y que ayudan de manera importante al cumplimiento del sistema HACCP, así como otras normas internacionales de inocuidad alimentaria.

Adicionalmente, las trampas de luz UV-A favorecen al control de plagas, ya que capturan todos los ejemplares que son atraídos por la radiación UV-A a una longitud de onda entre los 300 y 400 nanómetros y quedan adheridos en las láminas de pegamento, que cuentan con cuadrícula para realizar un conteo más ágil de los insectos capturados, así como el análisis del éxito o fracaso de las estrategias para el control de plagas.

Es muy importante recordar que al utilizar trampas de pegamento contarás con un ambiente no solo libre de plagas, sino también libre del uso de insecticidas o cualquier químico, lo que nos convierte en una opción sumamente Ecológica para el control de plagas.

Las moscas y los equipos de luz UV-A

Los insectos voladores, además de ser una molestia, puede ser una gran amenaza para la salud. Cualquier insecto que entre en un comedor, lugar de preparación de alimentos o una sala de hospital puede llegar a ser altamente contaminante.

Hablemos especialmente de las moscas. Las moscas lamen, pican e incluso succionan a través de su proboscis. Se alimentan de sangre, carroña, basura, fruta y material orgánico en descomposición, lo que las convierte en grandes transmisoras de enfermedades. Además, una mosca promedio puede transporta hasta 1.9 millones de bacterias en su cuerpo, haciendo que los alimentos se vuelvan no aptos para consumo una vez que hayan tenido contacto con ellas.

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